Sub…

Bien se merece un colofón como éste después de tres semanas bordes. Muchas contradicciones invaden el ambiente. Cuando te consideran peón hay que tener mucha sangre fría y seguir en la partida hasta alcanzar la meta, cambiando entonces el valor de tu ficha… ¿Se juega así al ajedrez?.

Trozos de algodón inundan el firmamento esta mañana, presintiendo un luminoso día. Espero a los compinches en la zona del pic-nic de la facultad… ¡Cómo pesa el material!; no recordaba el engorro. Claro que, hace tiempo, disponía de carro.
Algún travestido merodea todavía a estas horas… No ha cambiado mucho el entorno ni la situación.

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Suena Adele (http://www.youtube.com/watch?v=TeX0NAi7RSk) en la radio del Citroën. Quique ha perdido las gafas. Menos mal que son las de sol.
La villa marinera nos recibe en fiestas. Algarabía en el mercado de buena mañana, lógica para mi gusto y conocimiento. Hoy rige saturno. Encalmada muy atractiva y puerto deportivo animado que hace entrever una jornada notable. Huele a negocio. Se vive de ello desde principios de temporada, como es el caso. Planean las gaviotas, que se regodean… Un ejército de botellas se aglutina junto al muelle. Poco a poco van apareciendo cuerpos enfundados en neopreno. Superseres… a la búsqueda del límite.

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Ni recordaba como equiparme desde aquella época; el ajuar debe ser colocado en su justo lugar. Me agobio; todo me sobra y me presiona. Paseíllo hasta la cala, llamada del Morro del Vadell (Cara del Ternero, http://es.blog.costabravas.com/cala-morro-del-vedell/ ) con bañistas observando y el astro calentando de lo lindo. Ultima revisión y primeros metros. Buena visibilidad y transparencia, pero un frío que atenaza. Mar superplana. Toni, nuestro guía y revisor de la calidad de la presumimos, nos da a conocer el fondo rocoso de esta parte de la geografía subacuática de Palamós. A poco, vacío máscara; la silicona no ha mantenido su calidad. Repito operación a 9 metros…; debo abortar. Por señales, intercambiamos suceso y me acompañan a la orilla. Menudo reciclaje estoy comenzando. Mala jugada. Según qué material no es para toda la vida, pues si se deteriora algún componente, todo se va al traste. Y a 10 metros es un riesgo para todos. Me toca esperar y cambiar la lente.

Retorno a las profundidades con otra visión. Menos molestias, pero igual frío. A medida que descendemos de nivel, tanto la luz como las fisonomías de la roca granítica que nos circula, se van apagando. La densidad del medio hace que debamos utilizar luces auxiliares para observar algún habitante, nudibranquios principalmente, y la orografía del terreno, poblado de gorgonias como manto verdoso que puebla la piedra. A poco que te acercas, florece su timidez. Llaman la atención las estrellas agazapadas, de varios tamaños, brazos y color rojizo. Menos mal que traje foco. Se me escapa una sepia. Mucha alga de hoja pequeña.

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Después de casi media hora, noto que me hielo. Se impone una salida gradual hacia la orilla, sin parada de seguridad, un protocolo que, en otros casos, hay que seguir con exhaustivo orden. Un enjambre de pececillos nos despide. Hay manadas de diversos tamaños. Hace otra temperatura cerca de cota 0 y estos vertebrados saben mucho. Las mabras y los sargos, pocos, la verdad, campean a sus anchas. Me acuerdo de papá y su obstinada pesca de estos ejemplares que nos alimentaban en otro tiempo.

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Apenas hemos esperado para la segunda inmersión, esta vez a mar abierto por cambio de planes súbito; son las condiciones marítimas las que se imponen. El emplazamiento está cercano al puerto, y nos llevan en barquito. Navegamos ocho más un capitán… ¿de quince pocos años? Perilla no le falta. Julio Verne que estás en los cielos…

Descendemos orientándonos por el cable del ancla hasta unos cuatro metros. Hay una gran losa, lo que llamamos bau, que precipita hacia un abismo. Poca visibilidad, pero notable espacio. La nada. Se respira misterio, aparte del aire del regulador. 12 metros y frío, pero lo soporto. Mis compinches siguen y Toni ejerce su labor, aplicando talante y método matemático, su otra profesión. Muchos docentes universitarios se están buscando la vida de modo creativo, observo. 15 metros. No vemos un pijo, paisajísticamente hablando, aunque la visibilidad permite intuir la abruptalidad de la configuración submarina. El objetivo, esta vez, es otro: hay que ganar flotabilidad neutra y volar en las profundidades. Al acercarnos a la vertical de una pared rocosa de rica diversidad, trago un poco de salada. A no ser flora y equinodermos, nadie nos recibe. Buen paseíllo de primera hora de la tarde. Reunímonos todos para el protocolo de seguridad y ascendemos por orden. Cuando miras hacia superficie es cuando te das cuenta de la dimensión alcanzada y el esfuerzo. El marcador ha señalado un tope de 16 grados a 17 de fondo.

He chupado mucho aire…

Normal.

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No está  nada mal para retomar esta actividad. Los pecios históricos esperan… Dice Joseph que esto es serio y peligroso. Es su primera vez y ha tomado conciencia. Lamento no haber tenido cámara submarina; no domino todavía, pero me encantaría.

Quizás más adelante.

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