Cara y cruz

Dice mi prima que no soporta viajes de tantos kms. y horas. Después de lo de Anatolia (véase: http://www.youtube.com/watch?v=BYL4YcMNIHc), aguanto. Todavía quedan formas de transitar la geografía de modo cadencioso, observando el paisaje a la antigua usanza, tras los cristales, sin prisas. El trajín de las estaciones, bultos, fisonomías. Otros medios se han hecho más previsibles, calculados, hay ausencia de espontaneidad. Aquí, lo heterogéneo da paso a la improvisación. Por eso me encantan las películas de Berlanga. Creo que en un autobús hacia Extremadura gana un Goya con el paisanaje.

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A la caída del sol, las cigüeñas reciben al curioso con extensos planeos junto a la Seu leridana. Rumbo a Monegros con creciente. La familia Trapisonda se ha calmado un poco, no así la hija, que taladra a los concurrentes con el móvil y conversación adolescente. Érase una bratz pegada a un celular… ¿Tanta pasta le da su papá? Diversidad en el pasaje.
Noche cerrada por Castilla; intento conciliar como puedo.

No se hace tan tedioso como en 2012 (HTTP://traveleandoporelespacio.blogspot.com.es) Navalmoral me recibe fantasmagórica; ni un alma. Al lado de la estación, un banco del parque y la oportunidad de soñar un poco.


Putada. No hay servicio en domingo para ver la Virgen. Alternativa: negocio con un castúo precio para llegar. Serpenteante pero seguro asfalto. Vistas espectaculares, aunque es la prima hora. Ya conocía la comarca de las Villuercas desde otro ángulo. No perdono los churros para desayunar. Pero son raquíticos.

Photo_F2ED935A-F87C-D009-FC6D-DE24CDD29574Me recreo en la quietud del barrio antiguo y, recuerdo tal cual estaba, la fuente de los Tres Caños, símbolo para disfrutar en esta tempranidad.
Breve descansillo en horizontal para reponerme. Tropiezo con excusa ideal para el consumo turístico (HTTP://www.rutadelatapaguadalupe.blogspot.com.es)

Photo_3C62C159-BC65-CC2A-D378-8993DFC75878Calorazo inmenso. Poca gente para las fechas e inquietud en los comerciantes respecto a la bondad hacia su negocio. ¿Aguantará mi colesterol? Inmersión en el costumbrismo local: migas de pastor, clásico entrante. No me explico el tiempo que gastan comensales cacereños en decidir, opinar, clarificar y solicitar menú. Monotema exclusivo. Inacabable exhibición sobre la supuesta experiencia culinaria. Si ya conocen lo que van a pedir, ¿porqué tardan? Es como un ritual. Redundar es regla. Además, todos se conocen, saludan, se rinde pleitesía en el mismo bar a quien sea próximo o no.

Bochorno inaguantable al salir.

Visita obligada. En el interior del recinto monacal, aparte de los tesoros que se exhiben por su historicidad, libros… ¡de 40 kgs! de la época, liturgias escritas con tinta de minio. La sacristía es como ir Roma y ver la Capilla Sixtina.

Sigo buscando la llave del itinerario, razón por la que estoy aquí. Nadie sabe nada. (HTTP://www.itinere1337.com)

Abriendo boca, paseíllo cuando todavía no se han abierto las calles. Todo currante se afana en sus quehaceres. Fulano, el náufrago, aparece en su plaza. ¿Predilección? La cantinela de su bastón es famosa a estas horas. Menopea a gusto y voz ronca.

Despunta ya por las torres del monasterio de Santa María.

Impresionante hospedería. Los Reyes Católicos se lo montaron bien. El lugar es como un bálsamo. Consigo info cartográfica para la etapa clave, gracias a la profesionalidad de la oficina de turismo y un pdf impreso. ¡Y en color!
Debo reconocer la suerte de coincidir en estas gustosas jornadas. Es una alegría para el presupuesto, claro. Sin desdeñar lo sabroso, lo gastronómico dinamiza de lo lindo y alijera bolsillos. No sé si don Cristóbal saboreó placeres en este mismo espacio, pero estoy tan anonadado como él. Suena clásica como hilo musical en el ambiente.

DSC03086¡Me da un jamacuco al pasear por la puebla judía! Parece que estamos a 42, dicen. Los viejos del lugar, en su infinita sabiduría, cambian de asentamiento por culpa de la soporífera temperatura. ¡No van a alterar su ociosa charla o partida de dominó! La sombra es un bien preciado a estas horas. Son las ocho. ¡Y estamos en alerta naranja!
Primer purito en mucho tiempo, después de una lijera cena. La calle es tomada por el vecindario. Refresca.

Negra noche, aunque el firmamento está plagado de estrellas. Es bellísimo. Ronda periodo de Lágrimas de San Lorenzo y es constante la lluvia. Pronóstico: ¿tendré suerte? Quiero ganarle tiempo al sol, al mediodía será inaguantable. Sensación rara, sólo el ladrido de algunos perros me acompaña. Me señalizo por si circulan a estas horas. Extraño, pero hace frío, y ya tenía ganas de rodar. Me siento ufano.

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Falla geológica de Puertollano, a 800 mts. Sin darme cuenta, once kms. A la vista las denominadas rañas, formaciones rocosas que crestean en las montañas dados los plegamientos de la época paleozoica. Bodegas Cañamero tiene una soberbia instalación para degustar productos de la tierra. Pero se queda en eso; sin un triste bar. Carretera tediosa, sin señalización pistera. Sin desniveles, sin apenas curvas. Y sin desayunar.

Unos cuantos metros más allá, el asfalto se hace muy lineal. El paisaje sí distrae, variado. Sauces, pinos, viñedos, jaras. Trabajos de conservación a ambos lados de la EX-116 para salvaguardar la fauna y vehículos. Dice Fernando, trabajando a pie, que hay auténticos tortazos por culpa de los ciervos y otros bichos al cruzar. La red metálica que protege las inacabables fincas no sirve. Éste me indica el desvío para el siguiente pueblo. ¿No hay gasolineras? Sin nada que llevarme a la boca, sigo un canal de regantes. Otros itinerarios hubieran sido más intrincados y penosos de seguir.

Incorregible astro. Se empeña en picar. Interminable trecho. Sin sombra que llevarse al body… Etapa inacabable ésta, Canal de las Dehesas.

Photo_5A4A7350-197E-5870-2440-24DEF329DB9DPocas personas encuentras; te aconsejan: “sí, un poquino más y ya está usted…” Me duele todo. Rozaduras. Temo lo peor. No, ¡ya vino! Aparte la iniciativa y su justificación histórica, la infrastructura brilla por su ausencia. Aprodervi, (HTTP://www.aprodervi.com.es), ¿que habéis organizado? Demasiados kms. para muy poca instalación. Sobre el mapa todo es muy bonito. Ni trazas ni avituallamientos. Todo transcurre entre terrenos privados. Aislados. Se hacen insufribles los últimos metros y más con ampolla en el derecho. Por fin, una silla. Media botella entera de H20. Venta de don Julián. 53 kms, nada de lo programado y vendido.

Lo que sigue a continuación lo relato después de unas pocas horas, pues conservo conciencia. El jamacuco fue una angina de pecho, amago cardíaco que no reconocí. No he reflexionado hasta ahora, ni le di importancia hasta el final de esta primera etapa, excesivamente larga, sin repostar, asociando los efectos, perjudiciales.
En la venta de Casas de Don Pedro, el dolor en el pecho se agudiza. Quiero encogerme… No puedo respirar. Me cuesta. Solicitada ambulancia, traslado urgente al centro de salud de Talarubias de la Siberia. Antes, se me nubló la vista y vomito a gusto. Sintomático sin discusión. Torpeza de movimientos.
Nervioso, diagnostican infarto por obstrucción de una coronaria que proporciona riego. Sigue el dolor de pecho, sudor frío. Medicación y cuidados por parte de un personal exquisito. Remitiendo.
Traslado a la UCI de Don Benito. Cuadro de trombosis. Tratamiento de choque. Finaliza dolor y comienza la convalecencia. Sin moverme y observado constantemente. Cateterismo desde el brazo hacia el corazón. Me inyectan flujo para desobstruir. Rodeado de cables que monitorizan mi existencia, me siento un conejillo de indias, no sabiendo de qué experimento formo parte, aquí, estirado en cama. No está mal para ser martes y trece. Antes, tres féminas me han quitado toda la ropa. Sólo con lo puesto.
Después de tres días, estoy sentado en un silla. Positivo. Vestido con la indumentaria más clásica y uniformada, famosa en todo hospital, localizable en muchas millas a la redonda.
Faltaría una posible intervención final en Badajoz. Nunca me he sentido tan inútil e inservible. ¿Qué sucederá a partir de ahora? Conectado permanentemente al suero intravenoso.
¿Es un comienzo de algo o la continuidad de lo previsto? Rechazo la visita al hospital de la capital extremeña del sur. Quiero volver. La doctora insiste. Ya he decidido cuál es el final de esta historia.

DSC03119 Debo decir que la estancia es placentera, aunque controlan hasta el defecar. Salgo de la zona de posible riesgo, donde me he sentido querido y observado; me instalan en habitación compartida. Con informe que no entiendo. Mi doctora de cabecera decidirá.
Una pareja, Bernabé y Sole, se cuidan mutuamente en relación al golpetazo de él, albañil de profesión que, por subir a lo alto perdió equilibrio y ahora debe recuperar pelvis y antebrazo. Lo visitan mucho. Son de Montánchez…;¿casualidad?…parlanchines a tope, muy agradables. Alimentación no es la que se espera; tiende a la austeridad necesaria: 1500 calorías por ingesta. Sin sal ni excesos. Espero al lunes para que cardiólogo diga la última. No me despego de la jirafa con ruedas y su correspondiente suero directo a mi “frágil” corazón. Comienzo a rememorar y sacar conclusiones del incidente. Inusual lo sucedido. Espero superarlo. Descubro que soy… ¿diabético? Edulcorante en vez de azúcar.

DSC03115Me retiran la jirafa. Más soltura de movimiento. Libre, exploro el recinto hospitalario, por iniciativa pura y prescripción facultativa obligada por mí mismo. Hasta la capilla. Sopor en la hora de la siesta. La calle hierve.
Hoy he visto mi corazón a través de una ecocardiograma. Funciona con normalidad, pero hay recomendaciones que deberé seguir. Lógico. Ya respiro. Significa próxima salida. Papeleo. El menú ya me ha sentado mejor.
Disciplente doctor me da los últimos consejos. A partir de este momento, la aspirina y yo vamos a ser eternos, aunque se llame de otro modo el producto. Miro horarios de trenes; pronta es la partida. Bernabé y yo nos hemos inmortalizado comiendo juntos; ya se incorpora. ¡¡¡Lentejas!!! Las adoro.

Acto final: de ser bien nacidos es ser agradecidos. Me despido del equipo de la unidad, de los que guardo un buen recuerdo. Profesionales como la copa de un pino. Incluso han tenido la gentileza de acompañarme a la estación. Marina se ha portado. Renfe rumbo a Madrid. ¡Emocionante!

Sólo el tiempo emitirá su juicio de valor. ¿Son éstos los viajes que buscamos? ¿Es éste el aprendizaje de la vida? Retorno en ferrocarril diesel, como hiciera mi padre hace muchos años, poco a poco, por y a través de todo ese paisaje que te devuelve a lo vivido, aunque no fuera lo que esperabas…

¡Que más da! ¡Tanto vacío cercano al nosotros por conocer!

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2 comentarios en “Cara y cruz”

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