Raíles

Tristeza me causa una publicidad institucional, titulada en este medio de locomoción subterráneo: “A tota neu” ( a toda nieve ), pague su forfait en 3, 6 o 12 meses… Como si la emoción se pudiera fraccionar, abonándola en cómodos plazos. Y más en este ámbito. ¡Diviértase ahora y pague más tarde! Los sectores que practican el monocultivo económico buscan fórmulas, dada la crisis, para mantener el icono tradicional del sector en lo mas alto, aunque tengo claro que el billete para jugar cada vez es más caro.

Dejo a mi derecha la ermita. Jornada clara, aunque sigue helando por la mañana. Me he disfrazado con el dos-cuartos que me regaló padre… Es lo que él se hubiera comprado para sí, pero no lo que yo hubiera adquirido.
Suena “Agnus dei” en la sintonía del Alvia (https://www.youtube.com/watch?v=aRwhkBAeheM ). Churumbeles italianos, niño y niña, distraen con sus juegos al personal del coche 4. Simpáticos. De familia electrónica. Tan pronto están danzando, como le dan a la tablet. Igual que sus padres, jovencísimos y tiernos.
La imperial Tarraco recibe con un mar encalmadisimo. Imagino una singladura al través. ¡Qué gozada! ¿Será igual en la Malvarrosa?
Magnífico dibujo de la orografía a esta hora de la mañana, y qué diferencias se marcan entre la vega de la Vall d’Uxò y su marina. El sol está muy bajo. Distraída visión entre mar y montaña, resultando plácido desde el ferrocarril, reconozco, con su aporte romántico añadido pese a la velocidad.
Sentado a mi lado un oriental. Cuando no duerme utiliza el portátil con ahínco. Observo que se distrae con una serie de ecuaciones y raíces cuadradas, complejas para mi gusto y opciones. No me extrañan las verdades del informe PISA. Desde el vagón-bar se ven los extensos  campos de naranjos entre distantes alquerías.
Un gesto de la bambina me ha devuelto una respuesta, clave para unas reminiscencias del pasado, últimamente retornado. Próxima la capital del Turia.
Descargo en el alojamiento ( antigua fábrica de harinas remodelada ) lo poco que traigo_cada vez menos, la verdad_y después de haber disfrutado del recorrido suburbano más terrorífico de esta ciudad ( vergüenza me daría no haber encontrado responsables del suceso, http://noticias.lainformacion.com/catastrofes-y-accidentes/inundaciones/miles-de-personas-desbordan-la-protesta-de-las-victimas-del-metro-de-valencia_Wvy2m1gHN91NUE26TlPHK7/ ), me aventuro a transitar. Patria de Vicentes, reino de la paella, dominada por el Cid en aquellos lustros, hoy está, como dijo Newton ( “el blanco es color” ) brillante, sobre todo su espacio museístico más emblemático: De las Artes y las Ciencias. Sorolla estaría de acuerdo. Comenzaremos por ahí, aunque la playa es tentación, don Joaquín.

WP_000017Verborrea de una caló en el bus. Incansable ella. Pintoresquismo a raudales. Nos hemos “enterao de tó”, hija. De refilón, pillo un literario tranvía: ya me tocaba.
La inmensa balsa de la Malvarrosa es una quietud, ciertamente. Larga, espaciosa y soleada. Concurrida, asimismo, pues los ches se regalan a esta hora. Con una anchura increíble, se pierde la vista. Arena finísima. Habitual el pantalón corto.
Mi segunda copa de vino blanco en muchos meses.
Realmente, el actual trazado del susodicho transporte dista mucho de lo que la literatura nos ilustra. Sólo unos escasos 2 kilómetros testimonia lo que fue el antiguo itinerario, transcurriendo entre la renombrada playa y el tradicional barrio del Cabanyal, denostado en la posguerra española ( tal como reflejara Robert Frank en 1952 ) y revindicado hace pocos años por los vecinos a causa de la presión urbanística apabullante a la que se vió sometido (http://elpais.com/diario/2009/01/27/cvalenciana/1233087483_850215.html). Eso sí, mantiene su esencia: desde los espacios universitarios se alcanza el mar.

WP_000012Retorno a pie. Pese a lo tranquilo, no hay dinamismo en el entorno urbano que respira el barrio de la Cruz del Grao, puerto por excelencia del Mediterráneo. Transeúntes en alguna esquina, como esperando algo o alguien que no aparece. Diversidad. Calles, ¿o tranquilas o abandonadas? Asepsia. Sensación rara. ¿El puente de la Constitución?
Toca piños.

Desemboco_nunca mejor dicho_ en Colón, centro neurálgico por autonomasia en un día de asueto. Zona comercial abarrotada, tacones de pico, distinción y estilo en los escaparates, loca adolescencia, fashion, y… castañas asadas que me tientan con su influencia en mi pituitaria. Nada que ver con el otro territorio. Hasta Calatrava ha dejado impronta, ¡qué menos!. Plaza del Ayuntamiento, arbolada de rigor, abriendo veda para la vorágine del consumo navideño. Lo ferroviario me devuelve al descanso, no antes sin pasar por un paki de ultramarinos. No podré  afeitarme mañana. Algo tiene que fallar.

A priori, no sabes donde dirigir la mirada. Desde lejos causa curiosidad: ver el Ágora, contrastado con el azul del cielo, es una novedad visual. Impacta. Luego te preguntas para qué, si es un mero y simple ejercicio de megalomanía urbana de lo más exhibicionista. Reflexiono y creo que los Jardines del Turia tienen un majestuoso colofón, siguiendo lo que fue el antiguo curso del río. Herencia árabe, no cabe duda. Se ha sabido aprovechar el espacio para uso turístico y lúdico, siendo el agua protagonista. La ciudadanía, por y para ella, sin distinción de razas, credos y procedencias.
Al final del recorrido preguntas al epíteto ¿quién vive aquí? Sé que es invierno y la asiduidad la marca el clima, pero… Universo dulcificado en pos de… Me recuerda el Parque Das Naçoes lisboeta o nuestro “forro de la costura” barcelonés.

WP_000042Pasaremos por la capilla de Ntra. Sra. de Monteolivet, por romper la armonía.
Decido otra historia más tradicional, mundana. ¿Como sabrá el arroz a banda en algún chiringuito del Cabanyal, otrora dominio de pescadores? Busco tranvía…
Increíble ambientazo. Aquellas barracas, hoy restaurantes de postín, a elegir. Situados codo a codo. Variedad de precios. Sobrevivir con lo gastronómico es el futuro. Gentio y el deporte de mirar… incluyendo manualidades en la arena.
Ingiero la mitad de lo convenido en el plato. ¡Viva la República, don Vicente! No puedo más… La digestión requiere un cierto reposo. Último trayecto entre raíles, Manuel, en un día que amaneció frío pero acabó caluroso; el tabardo me sobra.

Hoy había que llegar al final. Sentado en la escalera elevada del Mercado Central, atractiva joya modernista de metal y madera, Patrimonio de la Humanidad, contemplo comiendo macedonia y descansando del deambular curioso por las calles del centro histórico. Para ser lunes, profusamente animado. Una vendedora de churros departe con la concurrencia. Un discapacitado intenta hacerse entender: está atenazado por la temperatura matinal. Pocos guiris se atreven a perderse en el simétrico decorado comercial. Multitud de grupúsculos hacen cola para conseguir su número de la suerte en la lotería. Otros se reparten entre la ropa de ocasión, las horchaterias y la feria del turrón.. Curiosos que se apresuran y otros que se dejan llevar por el producto ofrecido. El sol va apareciendo, pero se resiste. La humedad proclama su efecto. Un avispado gorrión se lleva un trozo de pan…

Toca emigrar a la inversa.

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